La longitud de los cinturones altomedievales

Traducido por Jovan Perea

Hay algunas “verdades” en la recreación que no son cuestionadas incluso debiendo serlo. A esto se le llaman “renactorismo” y son cometidos por ambos novatos y veteranos. En este artículo mostraremos uno de estos, el mito del largo cinturón europeo altomedieval, siguiendo el trabajo hecho por el recreador alemán Christopher Kunz.

Es completamente evidente por el material presentado que hubo varias formas de vestir los cinturones en la alta edad media. Estas maneras se originaron en el ambiente cultural y el desarrollo local, jerarquía social, género y método de uso. La suposición de usar un tipo de cinturón uniforme con una misma longitud y anchura es equivocada. En iniciativa a los recreadores quienes frecuentemente preguntan sobre la longitud de los cinturones, en este artículo trataremos de mapear la longitud de los cinturones de cuero para hombre de acuerdo con la iconografía y los complejos funerarios.

Fig. 1: Tumba no. 59 Del entierro del sitio de Haithabu-Flachgräberfeld.
Arents – Eisenschmidt 2010b: 308, Taf. 10.


Cinturón simple de punta corta (hasta 20 cm aprox.)

Esta es la forma que más se asemeja a los cinturones actuales, la cual es manufacturada 15 cm más largo que la cintura. En siete tumbas en Birka, Suecia (488, 750, 761, 918, 949, 1030, 1076) las hebillas no están a más de 10 cm unas de las otras (Arbman 1943) y en posiciones similares pueden ser encontrados por toda Europa –podemos mencionar la Gran Moravia (i.e. Kalousek 1973: 33, Fig. 13) o tumbas danesas (Arents – Eisenschmidt 2010b: 301, Taf. 3). No hay cinturones con la punta de la correa colgando en la iconografía altomedieval, lo cual es más esquemático que detallado. Los cinturones son apenas visibles en la iconografía pictórica porque normalmente están cubiertos por los pliegues de la túnica, esto puede ser interpretado como moda. Como resultado los cinturones aparecen como una delgada línea horizontal.

Por otro lado, varios entierros muestran algunos cinturones altomedievales con el final de la correa colgando hacia abajo, Y por la decoración de las puntas es frecuentemente comprensible cuando se usaban de esa manera. La mayoría de la gráfica proviene de la iconografía de personas y animales que pueden verse en la punta del cinturón y por su posición longitudinal. En algunos casos, hay figuras de hombres desnudos mostradas en las puntas de los cinturones, lo cual podría implicar que la punta alcanzaba el nivel de los genitales para representarlos simbólicamente o darles énfasis (Thomas 2000: Fig. 3.16, 3.27). En el listado de abajo intentaremos sugerir varias formas de atar los cinturones.

Fig. 2: Una selección de iconografía pictórica de los siglos IX-XI mostrando los cinturones escondidos en los pliegues de las túnicas.
Desde la izquierda: British Lib. MS Arundel 60, 4r, siglo XI; BNF Lat. 1, 423r, siglo IX; British Lib. MS Stowe 944, 6r, siglo XI; XIV.A.13, 29v, siglo XI
.

Fig. 3: Puntas de cinturon representando hombres desnudos.
Thomas 2000: Fig. 3.16, 3.27.


Fig. 4: Una muestra rara de una punta de cinturón colgando en la iconografía de Europa occidental. Manuscrito: Latin 1141, Fol. 14, 9th century.

  • Punta suelta
    La forma más simple es representada por un cinturón vestido cerca de su máxima longitud. La punta es entonces lo suficientemente corta para no obstruir labores manuales y por ello se ciñe al cinturón, y puede estar escondida en los pliegues de la túnica. Iconografía de los cinturones de punta suelta puede ser típicamente observada en el siglo XIII y XIV. Es más, sabemos de un cinturón altomedieval de Letonia que tiene un anillo de metal al final, usado para sujetar la aguja de la hebilla. El mismo método también es conocido en el montículo de Čingul, Ucrania, del siglo XIII (Отрощенко – Рассамакин 1983: 78).

Fig. 5: Reconstrucción de cinturones del 400-700 AD en la región de Zollernalb, Alemania.
Schmitt 2005: Abb. 15.

Fig. 6: Reconstrucción de cinturones tipo Haithabu.
Arents – Eisenschmidt 2010b: 140, Abb. 61.

  • Atorado detrás del cinturón
    Otra forma simple de vestir el cinturón es atorarlo detrás de la parte ya abrochada del cinturón. Tenemos al menos una pieza de evidencia de la Inglaterra anglosajona, donde el cinturón paso por la hebilla se le dio la vuelta y fue metido detrás de sí mismo fue documentada (Watson 2006: 6-8). Esto forma una línea perpendicular en el cinturón y mantiene la cara de la punta expuesta. En caso de estar cubierto por una túnica plegada puede ajustarse fácilmente para formar una línea.


Fig. 7: Punta cruzada por detrás y atorada después de abrochada la hebilla del cinturón. Shrublands Quarry, Watson 2006: Fig. 6.

  • Atorado en una trabilla
    Trabillas metálicas para cinturón son escasas en términos de material arqueológico. Una de esta clase fue encontrada en el túmulo de Gokstad (C10439) ajustado en forma para encajar con la punta de cinturón encontrada en la misma tumba (Nicolaysen 1882: 49, Pl: X:11). Otra trabilla fue encontrada presumiblemente en Birka tumba no. 478 (Arbman 1943: 138) y tres más hechos de lámina de bronce aparentemente encontrados en Kopparvik, Gotland (Toplak 2016: 126). De acuerdo con las trabillas que normalmente aparecen en relación a espuelas o perneras tienen 2-3 centímetros de ancho (i.e. Andersen 1993: 48, 69; Thomas 2000: 268; Skre 2011: 72-74), podemos asumir que si las trabillas fueran usadas en cinturones más frecuentemente, seriamos capaces de detectarlos con mayor facilidad. Es posible que se corroyeran con el tiempo, que trabillas orgánicas fueran usadas también o que se encontraran en una búsqueda más detallada. Generalmente podemos asumir que las trabillas fueron utilizadas en caso en los que las hebillas no incluían placas de refuerzo –en contraposición las placas de refuerzo no serán visibles después de usar la trabilla.

Fig. 8: Reconstrucción de un cinturón de la tumba no. 478 en Birka.
Arbman 1943: 138, Abb. 83.

Fig. 9: Intento de reconstrucción del cinturón de Birka tumba no. 949 Agregando una trabilla de cuero.
Autor: Sippe Guntursson.

  • Perforando dos agujeros
    Una relativamente elegante solución para recreadores es perforar dos hoyos consecutivos y atorar el cinturón detrás de su hebilla. Todos los componentes permanecen por tanto visibles. Esta solución fue documentada en al menos dos descubrimientos arqueológicos en las islas británicas y Bélgica, siglo VI y VII (De Smaele et al. in press; Watson 2002: 3). El mismo sistema es conocido en la Letonia altomedieval. En caso de plegar la túnica sobre el cinturón puede ajustarse fácilmente para formar una línea.

Fig. 10: Dos agujeros perforados que permiten enhebrar la punta detrás de la hebilla.
Autor: Erik Panknin.

  • Atorado con correa
    Otra estética, aunque no documentada forma de abrochar el cinturón es añadiendo una correa que sostiene la lengua de la hebilla mientras que la punta del cinturón continua detrás de la hebilla. No tenemos evidencia para este método.

Fig. 11: Hebilla fijada con una correa atorada al cinturón. Una hipótesis no fundamentada.
Autor: L’Atelier de Micky.

  • Atorado en un compartimiento de la hebilla
    Hebillas con un compartimiento rectangular a un lado del anillo típico son muy comunes en las regiones de Europa del este. Después de fijado el cinturón usando la aguja de la hebilla, la punta del cinturón puede ser atorada en el compartimiento colgando hacia abajo. En caso de usar la túnica plegada el cinturón puede acomodarse fácilmente para formar una línea.


Fig. 12: Reconstrucción del cinturón del túmulo de Berezovec.
Степанова 2009: 250, рис. 18.

  • Nudo en el cinturón
    La solución más común entre los recreadores es sin duda un nudo ejecutado de la siguiente manera: después de pasada la hebilla, la punta del cinturón es atorada detrás del cinturón pasando por debajo formando un bucle. Con esto se consigue una línea perpendicular en el cinturón y mantiene la cara de la punta visible. Este nudo, aunque con cinturones mucho más cortos que los usados hoy en día en recreación, pueden ser encontrados en Francia durante el periodo merovingio (Francia-Lanlord 1961). Con gran probabilidad, la misma solución fue encontrada en la tumba del cementerio de la iglesia de San Miguel en Workington, Inglaterra. Los nudos fueron frecuentemente usados durante el siglo XIII y XIV.

Fig. 13: Reconstrucción de un cinturón merovingio de San Quintín.
France-Lanlord 1961.


Cinturones compuestos de punta larga

Algunos de los cinturones decorados altomedievales de Europa del este son manufacturados de una manera más compleja, teniendo una o varias puntas largas. En caso de trabilla o detrás del cinturón. La longitud de las puntas no está estandarizada, de cualquier manera no hemos sido capaces de encontrar un cinturón que alcanzara debajo de la entrepierna de su dueño cuando estaba completamente atado. Buscando por paralelos, podemos notar que un cinturón compuesto de esta manera tiene muchas similitudes a las borlas de las bridas de los caballos. Aparentemente, los cinturones fueron vestidos por jinetes o surgieron de dicha tradición, después mantenida por el estatus acaudalado incluso siendo adoptado por culturas vecinas no nómadas. Al menos podemos decir que los cinturones más largos fueron principalmente diseñados para portar más decoraciones y para permitir al dueño manejar la longitud de manera más flexible, sea por razones prácticas o estéticas. Los cinturones construidos para tener varias puntas, una de estas puntas –normalmente la más corta –está diseñada para fijarse en la hebilla, mientras que las otras, ya sea están adheridas o forman parte de la segunda capa de un cinturón de dos capas. Las costosas puntas largas de estos cinturones están diseñadas para dar doble vuelta, atoradas en una

Fig. 14: Cinturones compuestos de punta larga.
A, b – cinturones de Gnezdovo (Мурашева 2000: рис. 109, 113), c – cinturones de Nové Zámky (Čilinská 1966: Abb. 19), d – cinturón de Hemse (Thunmark-Nylén 2006: Abb. III:9:3), e – reconstrucción del cinturón atado de Káros, Hungria (Petkes – Sudár 2014).


Conclusión

El tópico de la longitud de los cinturones en recreación es un tema controvertido ya que concierne a cada recreador masculino. Los cinturones son muchas veces costosos e incluso un consejo, originalmente como crítica constructiva, puede fácilmente generar emociones negativas. No hay necesidad de ello, ya que probablemente no existe recreador que no usara cinturón largo. Suponemos que este renactorismo, que ha estado en práctica por el mundo por más de 30 años, es causado por estos factores:

  • Falta de iniciativa de llevar a cabo una investigación propia llevando a la imitación de un modelo generalmente aceptado.

  • Falta de acceso a fuentes o su malinterpretación.

  • Cinturones fácilmente obtenibles y baratos, aunque históricamente imprecisos vendidos por internet con una longitud estándar de alrededor de 160 cm.

  • Falta de iniciativa de hablar del problema por ambos organizadores y participantes.

En este artículo, demostramos que los cinturones históricos la mayoría de las veces no tienen puntas colgantes y que la máxima longitud seria al final de la entrepierna, lo cual podría tener un significado simbólico. Ninguna de las maneras de usar el cinturón antes mencionadas no debe ser incompatible con las fuentes que tenemos a nuestra disposición, de cualquier modo como ya mencionamos, ambos longitud y estilo siguen tradiciones locales. Por tanto Europa occidental prefiere llevar el cinturón oculto mientras que en Europa del este, cinturones altamente decorados eran vestidos en público.


Espero disfrutaras leyendo este artículo. Si tienes alguna pregunta o señalamiento, porfavor contáctame o deja un comentario debajo. Si quieres aprender más y apoyar mi trabajo, por favor, dona en mi Patreon o Paypal.


Bibliografía

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Arents, Ute – Eisenschmidt, Silke (2010a). Die Gräber von Haithabu, Band 1: Text, Literatur, Die Ausgrabungen in Haithabu 15, Neumünster.

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20. října 2021

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